Esa necesidad de tener una gran primer obra...

David Zonana, es un nombre que ha estado rondando mucho por la industria del cine en los últimos años. Su largometraje Mano de obra (2020) fue nominado al Premio Ariel a la Mejor Ópera Prima y Ariel al Mejor Guión Original. No por eso se debería dejar de lado sus cortometrajes: Princesa (2014), Sangre alba (2016) y Hermano (2017). Los tres merecen completa atención, ya que sólo así, el título de cada corto le llega al espectador como una bofetada suave en la cara.

El director y productor dio inicio a su masterclass en KINOKI presentándose como ex alumno de la Universidad Iberoamericana. Nos compartió que, en un inicio, el cine no estaba en su panorama; bueno, ni siquiera estudió la carrera de cine o sus adyacentes. Empezó trabajando en la parte de producción como asistente de la reconocida casa productora (que entonces llevaba el nombre) Lucía Films y poco a poco llegó hasta su último largo Mano de obra. Habló de la confianza necesaria en el quehacer del cine, la importancia de saber es posible. Le llamó a este convencimiento el primer paso. Él entiende que como chavxs solemos ver al cine como algo inalcanzable, una meta imposible pero, él nos asegura es cuestión de seguir los pasos necesarios y ser constantes. Para él fue vital no quedarse enganchado después de completar una idea: “Me aventé con un cortometraje, después otro y así. Unos se quedaron en festivales, agarré confianza y seguí”.

Su consejo para lograr realizar una idea fue: “Darle seguimiento, si queremos hacer algo hay que ser obstinados y disciplinados. Averiguar qué se tiene que hacer y de ahí ir, paso a paso”.

Tocó una de las fibras sensibles cualquier creador tiene dentro de sí, esa necesidad de tener una gran primer obra. Repitió una y otra vez a lo largo de la reunión que no nos clavemos, que veamos a los cortos por lo que son: ejercicios para probar los límites, las virtudes y efectos creativos. A gran manera David Zonana nos pidió no ser cobardes, a aventarnos sin miedo. Y vaya que tiene razón, las artes no son para los miedosos, son para los que se meten al lodo a ver que sacan de ahí y aunque se tarden en salir, no se dejan vencer. La seguridad con la que nos habló Zonana, no era de apapacho, era de certeza: quieren algo, háganlo. No hay que darle vueltas, hay que hacerlo.

En cuanto al tema de guiones e historias nos pidió exigirnos ser honestos. Él encuentra que es mucho más fácil escribir historias personales, cosas que salen dentro de uno que historias totalmente ajenas. Nos pidió, una vez más, no tener miedo a adentrarnos a los rincones más profundos de nuestros miedos, ambiciones e ideas locas. “Todo es gasolina para escribir” dijo con el mismo aceleré con el que empezó a hablar. “Se debe dejar la moral de lado y atreverse a asomarse a qué se tiene adentro” .