Trabajando con lo invisible

Una videollamada no planeada sale de mi celular buscando a la directora Elisa Miller.

Se me escapaban las preguntas de la boca. Quería hablar de sus obras, de las mujeres que en ellas movían al mundo con sus acciones, mujeres sexuadas, juguetonas que presionan a los hombres para seguir descubriendo, que no se ofenden fácilmente y que no temen a su propia ternura. Esas criaturas deslindadas de conceptos, que ven sus cuerpos como parte de su fortaleza, de su belleza y que son peligrosas y aún así vulnerables. Quería hablar con su madre, con su creadora. No pasan ni segundos en la línea y Elisa Miller, sin prisa, atiende mi llamada. Inmediatamente me disculpo, faltan cinco minutos para nuestra entrevista y tanto el aparato como yo, ya no aguantábamos la espera. Se escucha ocupada. Va caminando a alguna parte o saliendo de otra. Intercambiamos una que otra pregunta de rutina. Cómo ha estado, si la interrumpí, qué si es necesario cortarme lo haga, pues, no quiero robarle mucho de su tiempo y así poco a poco vamos entretejiendo un espacio en la otra para empezar con las preguntas jugosas. Elisa me respondió a todo con anécdotas, suspiros y la completa honestidad de alguien ofrece su trabajo esperando sea visitado una y otra vez para analizarse. Primero le pregunté por “El placer es mío” (2015), me interesaba saber de dónde surgió la idea, si siempre tuvo su crudeza, su fuerza.

“El título salió de un chiste. Yo tenia un letrero en la puerta de mi casa, cada vez que algún novio o amigo venía a la casa y se iba, bromeaban que al despedirlos yo les decía como en el letrero (el placer es mío). La historia la empecé a pensar en el 2010. Originalmente quería que los personajes fueran como un Adán y Eva, tenía en la a estos personajes que al final son expulsados del paraíso. El guion era un poco más suave al inicio. En este proyecto fue la primera vez que sentí, esta colaboración entre actores, fotógrafos, director de arte, que todos sumaran a este sentimiento quería transmitir”.

Le pregunto entonces, casi de manera inmediata, por sus mujeres en pantalla. ¿Cómo fue que las eligió? ¿Por qué? Me habló sobre Flor Edwarda Gurrola, la protagonista. El respeto tenido por su actriz me conmovió. Flor Gurrola, no es lo que estamos acostumbrados a ver en el cine como el personaje principal y, la unión de Flor y Elisa en este proyecto, nos demuestran que algunas costumbres no sirven más que para limitarnos.

“ Al inicio los productores no estaban tan de acuerdo con castearla, pero yo desde el instante en que la vi dije “es ella”. Debo aceptar que yo tampoco me la había imaginado así. Yo no quería a la que castean siempre como la protagonista, si no a la castean como la mejor amiga. Quería quitar esa imagen de que sólo un tipo de mujer podía ser la principal. Con el personaje de Camila Sodi, lo que buscaba era mostrar que hay cosas que surgen. Quería que llegara un personaje que la pusiera en un lugar de inseguridad. Flor entendió que yo quería poner sobre la mesa estos temas, estas fibras”

Elisa me habló tranquila y me explicó cada cosa sin limitarse en detalles. Me hizo sentir teníamos tiempo de sobra para explorar sus obras. Me contó de sus inicios: a los 11 actuó en un corto del CCC y por andar buscando que hacer entre tomas iba preguntando qué rol cumplía cada quién en la grabación, entre risas me confesó que en ese momento se dio cuenta a ella le hubiera encantado haber hecho cualquier otra cosa que no fuera actriz. ¿Por qué? pregunté “Me daba pena”. Luego trazó cachos de su vida:

“Trabajé en una agencia de trabajo, contactaba con los directores, estaba metida en un foro, era muy nerd, y quise ser científica y no sé que. Tuve una visita a una morgue y casi me desmayo. Anduve también un tiempo en un cineclub en Francia, también entré a la UNAM”

Como artista no suele sentarse a esperar los proyectos sucedan, si no que los sostiene aún nacientes en ella y sin más ni menos se avienta para darles forma. En “Vete más lejos Alicia” no tenía más que una escaleta y aún así, junto a Sofía Espinosa (actriz) y María José Secco (fotógrafa), empezó a grabar. Se refirió a este como “un proyecto de transición”. Sofía andaba estudiando a fuera de México en una búsqueda intensa por lograr decidir que estudiar. Entre las tres se prepararon por mail y Elisa, con una cámara prestada, viajo para poder retratar este momento de vida marcado por la sensación de andar perdido, con depresión, y la suma de decepciones amorosas. Le pregunté por su tiempo como estudiante, por sus ejercicios escolares, si alguna vez sintió miedo, me dijo que era algo natural sentirlo, que le tomó un poco de tiempo poder consdierarse a ella misma como una directora. Regresé por última vez a preguntarle sobre las mujeres que ella crea en sus historias, estas mujeres que alguna vez se dejaron en segundo plano esperando se diluyeran con los muebles y el polvo de las escenas, pero que Elisa no sólo voltea a ver pero nos obliga a ver, tan sútil, tan honestamente. Su voz se enciende al hablarme de las narrativas en que ella cree. Para Elisa no hay blancos, ni negros, sólo matices.

“No hay buenos, ni malos, todos estamos embarrados. Lo que viene en mis obras es mucho de esto, de visibilizar lo invisible. Quiero protagonistas mujeres reales pero chingonas. Antes los personajes femeninos nada más existían para desatar el conflicto del hombre. Suelen preguntarme que cómo es escribir desde un punto de vista femenino. Siempre les contestó que soy mujer y así miro. Que para mi es normal ver desde aquí y si es personal es porque así lo veo yo.”

Antes de despedirnos mencionamos el futuro, qué seguía para ella y sus narrativas y Elisa, tan amable, se detuvo para agradecerme la llamada y contestó con su calma inicial.

“Mi busqueda es hacer un trabajo más unisex. Alejarme un poquito de lo que los hombres creen que las muejeres hacemos y creo que como mujeres también miramos hacia otras cosas, alejarme también un poco de eso, de lo que se considera el cine femenino”

Otros trabajos por Elisa Miller van desde su primer corto “Ver llover” (2006), “Roma” (2008), “Sobre sarah” (2014), “Temporada de Hurácanes”(2019) y la recién estranada serie de Netflix “Desenfrenadas” siendo Elisa directora de los episodios 3 y 6 de la temporada 1. Sus obras pueden ser encontradas tanto en plataformas como FILMINLATINO, como vimeo e incluso youtube.

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