Tuvimos que convertirnos en marea para luchar por nuestros derechos. 

A veces marea alta, a veces baja, pero siempre marea.

Vaivén de emociones, oleaje de furia.

Marea de amor y angustia.

Verde aborto, verde vida. Una reflexión que se hace tras ver el documental del director Juan Solanas, Que sea ley. Documental que sirve como un peldaño más para la construcción de un discurso, que ahora más que  nunca, está palpable y visible: el aborto. 

Lleno de perspectivas, historias y movilizaciones de mujeres que buscan el derecho a la libertad de elección sobre su cuerpo, que por siglos se les ha negado.

Tambores, gritos, pancartas y performance son utilizados como el grito de guerra que estalla en las calles de Argentina, buscando retumbar y demoler las paredes que confinan el edificio de la Cámara de Diputados de la Nación, para concientizar y exponer que nunca más la marea verde va a estar calmada.

Que sea ley, demuestra y reafirma que lo privado es político. El cuerpo de las mujeres siempre se ha enseñado como ajeno a ellas, pero la vida y el documental nos demuestran lo contrario. 

El cuerpo de las mujeres siempre ha sido templo de los otros pero nunca de ellas y cuando lo hacen propio son señalizadas y enjuiciadas.

¡Mi cuerpo es mío, solo mío, tengo autonomía, yo soy mía!

Es una de las consignas que señaliza la libertad de expresión y decisión sobre el cuerpo. Dentro del largometraje, existe casos donde enfatizan a través de los testimonios, cómo son los procedimientos sociales contra una mujer que se realiza un aborto. Desde el juicio colectivo de quien se entera de su situación, la tortura física y mental por parte de los médicos a quienes acuden tras realizarse un aborto clandestino, dejándolas durante horas desangrándose e inconscientes en cuartos de enfermería antes de realizarles una cirugía “porque eso es lo mínimo que se merecen". Hasta la negligencia médica; por aferrarse a la vida del feto antes que la vida de la mujer provocando sufrimiento y muertes.

En varias de sus entrevistas, Juan Solanas, menciona y reflexiona sobre los diferentes contextos de las mujeres en el mundo. Durante su niñez, él vivió en Francia, donde el aborto es legal desde 1975.

"Cuando nunca escuchas del problema crees que no existe. En un almuerzo en Buenos Aires, escucho que una mujer murió por un aborto clandestino. Yo pregunte y me sentí muy idiota al hacerlo ¿Por qué clandestino?, descubriendo con la respuesta la situación horrorosa que viven mujeres en el mundo."

Hoy, las mujeres encienden velas y antorchas, lanzan consignas y flores, porque están más vivas y frustradas que nunca; hoy cambian la historia, para escribir la suya. Las mujeres ya se entienden completas; conocieron la libertad y lucharán todos los días para que otras la conozcan.

Somos marea viva, marea fuerte

Explosivas y destructivas.