Pocas veces la competencia ha estado tan reñida como este 2020. Sobre todo en el pasado mes de enero, se estrenaron en México muchas de las películas que han puesto a miles de espectadores al filo de sus butacas en todo el mundo. Ya sea por la conmovedora actuación de sus intérpretes, la calidad de sus tomas, la entrañable historia que presentan; en fin, por las categorías que la Academia ya ha dispuesto sobre la mesa de juego.

Existe cierta película, 21 Blackjack, que cuenta la historia de un par de chicos del MIT que se dedicaron a juntar una fortuna en los casinos a base de estudiar y entrenar el conteo de cartas. Convirtieron un juego de azar en algo medible, y pareciera que eso es lo que se ha estado tratando de hacer también con las quinielas de los Oscar: dejar de lado las consideraciones cualitativas y centrarse en las cuantitativas.

Las apuestas se basan en quién ha ganado más premios. Desde los Golden Globes, pasando por los Bafta, llegando hasta los sindicales, diarios como El País y El Universal, y organizaciones como el Grupo Prensa Ibérica que administra la página Premios de Cine, ponen todas sus esperanzas en la red con más peces; saltándose la posibilidad de que los de otra red pudiesen ser de mejor calidad. Esto también nos ayuda a entender que hayan habido tantos que decidieran esperar hasta el último momento para manifestar en voz alta sus predicciones.

No obstante, no todas las quinielas operan bajo este criterio. Llama la atención particularmente la de GQ, de Condé Nast, en la cual basan sus estimaciones no sólo en los premios, sino en la situación particular de los actores, consideraciones en cuanto al modus operandi de la Academia; así como ciertas cuestiones de preferencia por lo nacional (Estados Unidos) en ediciones anteriores. Una quiniela que vale la pena tener en consideración para este domingo.

Otra cosa que hay que destacar es que las distintas premiaciones son precisamente eso: distintas; y, por tanto, no pueden regirse bajo los mismos criterios. Tomemos, por ejemplo, a los Golden Globes. Éstos tienen dos categorías para mejor película, mientras que los Oscar tienen sólo una. De igual manera, la cantidad de votantes entre una y otra es de un rango considerable, y no están conformados por personas de los mismos círculos sociales. Otro punto menos a favor de lo cuantitativo.

Cabe aclarar que con esto no buscamos invalidar o desvirtuar las quinielas que adoptan este modus operandi, sino hacer una mera observación. Claro que cada círculo premia a aquellos que considera que tienen un mayor mérito para ser merecedores de sus galardones. Y, hasta cierto punto, es un razonamiento muy lógico tratar de predecir el quién ganará basándose en el quién ya ganó. Pero, por lo mismo que ya dijimos, es importante tener en cuenta las diferencias al momento de hacer nuestras estimaciones.

Y tú, ¿ya hiciste tu quiniela?